la Fifi

En 1.971 cuando fui por primea vez a la sierra, descubrí un nuevo mundo. Un mundo alejado de las ruidosas calles del barrio de Chamberí donde había nacido. Era un lugar maravilloso repleto de personajes a cual mas singular, con el que no hubiera soñado conocer jamás. Uno de ellos era la Fifi, una enjuta mujer con el pelo ensortijado y aspecto de sargento chusquero, quien a la puerta de su microbús se imponía con facilidad a los eléctricos chavales del macuto a la espalda. Llevaba al personal hasta Cantocochino y yo por aquel entonces la mayor parte de las ocasiones me conformaba con mirar como los mas pudientes subían ordenadamente al microbús, pues reunía con dificultad el dinero para “la Viuda”. Era para mi un lujo Hacer el trayecto desde Manzanares a la Pedriza, de otra manera que no fuera andando en dirección al Tranco y gastaba siempre unas energías necesitadas para la escalada, por eso reunir los “cinco duros” que esta sargenta cobraba se veía como de primer orden, además el viaje prometía por audacia y temeridad, toda una experiencia la bajada desde Quebranrtaherraduras. Gracias por ser nuestro chofer.

ENTREVISTA CON MARTA ARROYO . EL MUNDO 15/02/2002


Esta histórica militante comunista conducía un microbús de 40 plazas que durante 15 años subió a los montañeros al pie de los riscos, por la sinuosa carretera de La Pedriza.
“Primero empecé con un recorrido que bordeaba el río y cobraba 15 pesetas ida y vuelta, cuando me retiré, en 1980, podías subir y bajar por 10 duros», recuerda.
Aquella furgoneta viajaba cargada de mochilas y de escaladores que llegaban desde la capital con ansias de superación. «Yo hacía este servicio porque con el transporte escolar que realizaba a diario en Madrid no me llegaba para comer, pero no era muy rentable. Sólo se ganaban unas perras en verano porque había días que no paraba desde las 9 de la mañana hasta las 12 de la noche», afirma esta septuagenaria conductora.
Eso sí, si se rompía algo o una rueda nadie me ayudaba”.

P.D. cuanto han cambiado los tiempos

4 comentarios:

Joaquín dijo...

Amigo Vinata: mira que participo casi nada en los foros, pero en este caso me has pellizcado el alma, al evocar a la entrañable Fifi.

Yo la conocí a finales de los 70, tendría yo 14-15 años, seguía cobrando cinco duros por subirte a Cantocochino desde el pueblo, y era exactamente como la describes.

Yo era un crío más bien modosito, y alucinaba con la relación que existía entre la Fifi y el resto de mochileros más aguerridos que yo, y que la Fifi tenía por clientela.

Recuerdo que en los primeros viajes en su microbus la Fifi daba un poco de miedo (como persona), para poco a poco pasar a ser un colega más, a pesar de la enorme diferencia de edad.

Una de las primeras veces que subí, sin confianza aún con ella, recuerdo que con la cara colorada como un tomate, y con un montón de "barbudos" delante, le pregunté más o menos esto: "Disculpe señora, ¿puede indicarme hasta qué hora funciona su servicio de regreso a este pueblo?"...

... Observé como los barbudos se apretaban los labios para no descojonarse de mí por la forma tan educada/cursi en que me había dirigido a ella. La Fifi les miró de reojo con semblante severo, y a continuación muy amablemente se dirijió a mí para responder a mi pregunta en el mismo tono educado. Poco después, continúo la conversación que tenía con los barbudos, utilizando su jerga y expresiones habituales...

Gracias Fifi, simbolizas unos tiempos en La Pedriza que no volverán.

Joaquín Colorado.

carlos jarque dijo...

La "Fifi", mujer, republicana,íntegra, lúcida y colega.
Con ese historial y su
-curriculum- es imposible no pasar a la historia.
Los de los "70" te llevaremos siempre en nuestro corazón. "el Jarque" .

Luis A. Catalán dijo...

Encontré este foro por casualidad y he de añadir que yo también fuí un afortunado de subir en el microbus de la FIFI (Fidela Fernández creo que se llamaba), mis amigos y yo eramos uno de esos barbudos que escuchábamos los comentarios e historias mal encaradas de esta magistral mujer. Era por los principios del 70 y subir a Charca Verde, la verdad, no era lo mismo sin el viaje con la FIFI.

Anónimo dijo...

Hay personas que dejan huella, una de ellas fue la Fifi. La primera sensación que recibí como viajero primerizo tras habernos llevado a toda leche por aquellas carreteras es de acojone y tiempo más tarde como viajero experimentado, más de acojone todabía. Podía conducir al borde del abismo, echarte la bronca y mirarte, todo a la vez. No me acordaba de su nombre y buscando en internet me habéis refrescado la memoria. Una gran mujer que se merece un monumento,mientras tanto vaya nuestro recuerdo.