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¿Qué es un alpinista?


¿Cuál es mi definición de alpinista, qué es para mí un gran alpinista? me preguntan. Yo como hábil político intento ganar tiempo respondiendo con otra pregunta: ¿Quien lo pregunta?

Debemos ser cuidadosos porque una pregunta compleja no puede ser respondida de forma simple, y esta pregunta además es doblemente compleja. El motivo de interesarme por quien hace la dichosa pregunta no es baladí, pues habrá una respuesta u otra dependiendo de quien la haga.  De ese modo si el que pregunta no es alpinista, le contesto:

 - Coge una mochila, un bocadillo y vete a subir montañas. No tardarás en encontrar la respuesta, luego discutimos el concepto.

Total si no es alpinista no seguirá mi consejo, porque lo más probable es que lo de los alpinistas le traiga al fresco. Sin embargo si el interesado es alpinista, la cosa es más complicada; como sigo siendo hábil político mi objetivo es no pringarme, evitar a toda costa tomar partido, así mi respuesta es:

- El alpinismo es una actividad deportiva que tiene como fin ascender montañas escarpadas, y por lo tanto un alpinista es una persona que practica el alpinismo.

Y me quedo tan ancho; algún quisquilloso añadiría: ...en los Alpes, y tal vez tendría razón, pero es lo de menos. En fin, con mi digna respuesta no solo evito cualquier discrepancia o debate sino que además de zanjar la cuestión de un plumazo, demuestro lo listo que soy. Pero aún me queda la segunda parte de pregunta; lo más sencillo es completar la primera respuesta:

- Una persona que practica el alpinismo a lo grande.

Todo esto estaría muy bien si el que hace la pregunta no jugara con las cartas marcadas, porque esa es la realidad. El interrogador no necesita evaluar mis conocimientos enciclopédicos, lo que quiere saber es si soy sincero, si soy consecuente con mis palabras, si tengo una ligera idea de lo que hablo, en definitiva, si tengo un ápice de credibilidad, si merece la pena perder un minuto en mis lecturas, si no soy un farsante más de los que se hacinan en la red de redes ocultos tras su ordenador. Para su mejor comprensión he de aclarar que soy alpinista de acuerdo con la definición, pero juego en una liga regional muy alejado de las grandes ligas, soy lo que se podría llamar "un modesto montañero".

Yo sigo con mi política, no me mojo. El sabe lo que define a un alpinista, sabe lo que es grandeza porque la posee, sabe que lo extraordinario huele, se saborea, y brilla alrededor de quien la tiene, imprime carácter y ejerce un poderoso magnetismo en quienes no la tenemos, pero es consciente de que nos hace soñar, que quizá algún día la podríamos tener. Ser grande no tiene oficio, alpinista, barrendero, albañil...la grandeza se tiene, o se carece de ella, y  los simples mortales la podemos perseguir, o nos podemos refugiar a la sombra de los que la poseen.


Un día escribí: "Soñar es gratis, pero vivir la vida con dignidad es altamente costoso" y eso es grandeza, mantener una vida repleta de sinceridad y respeto, y por supuesto ser consecuente con tus actos hacia los demás. Mi locura es  escribir, y en mi desesperación busco apasionadamente interesar a alguien con mis palabras, alguien que me haga preguntas con doble filo, gente que me cuestione, que cuestione mis intenciones. Es toda una satisfacción cuando aparece alguien así, es la respuesta a tus oraciones porque cuando llega ese momento te transformas en
Lot, y habrás encontrado un justo que pondrá algo más lejos  la destrucción de Sodoma y Gomorra.

¿Que he hecho yo para merecer esto?



Siempre he tenido suerte en la vida, y cada vez que se me venía el mundo encima la Diosa de la fortuna ha extendido su manto para echarme un capote. Dejé el instituto con trece años de edad para dedicar mi vida a trabajar en un proyecto de aniquilamiento cerebral  con unas perspectivas de éxito garantizado. Cuando todo parecía que se iba a resolver satisfactoriamente, es decir, que se confirmaba que ingresaría de inmediato en el mundo de los imbéciles, un buen amigo me llevó al monte, lo que dio a mi vida un giro de 180º.

Durante unos pocos meses el hecho probado de que no sería capaz de proveerme ni siquiera  del material básico imprescindible – tenía un chubasquero de segunda mano, un trozo de cuerda de perlón también de segunda mano, y algunas clavijas fabricadas artesanalmente con marcos de ventana – mis deseos de seguir practicando la escalada de disolvían con la misma velocidad que una pastilla de bicarbonato sódico en un vaso de agua. Pero he aquí que la diosa de antes volvió a fichar para ocuparse de mi caso, y en esta ocasión me presentó a Loquillo en la base la pared de Santillana. Era un tipo elegante y de aspecto atlético, el maestro de ceremonias fue un amigo común, Jaime se llamaba, conocido por “grados” que E.P.D. Yo no sabía quién era el tal Loquillo, pero después de ver lo que hacía por la placa que hay a la derecha del canalizo de entrada, me dije: Mamá yo quiero ser como este”.

Años después de idas y venidas, de conocer mundo gracias a esta abnegada actividad, que una vez que te engancha es muy difícil que te suelte, a lo más que llegué fue a formar parte de la tercera división en la liga de los trepas de este país, pero lo bueno de este deporte es que como no hay público, no hay medallas, ni te reciben los presidentes del gobierno, salvo honrosas excepciones, pues ahí te quedas, disfrutando del paisaje, pero que casualidad, como llevaba mucho tiempo pasándomelo de cine, y con el color de cara de la mismísima Heidi, unos serios problemas de salud me enviaron directamente a ver los partidos desde el gallinero. Mi vida volvió a caer en picado, a trastornos de esos que curan los psiquiatras, solo gracias a que mis ingresos no me procuraron nunca una asistencia continuada a esos grandes profesionales, creo que sigo cuerdo.

Menos mal que ahí estaba, infatigable al desaliento, dispuesta como el primer día mi amiga la fortuna. Volví a reunirme por pura casualidad con viejos amigos a quienes no veía desde hacía algún tiempo, los hermanos Maxi y Paco Murcia; hablamos y me presenté un día en “Espacio acción” para saludarles y por qué no decirlo para llorarle a alguien, desahogarme un rato y volver a mis miserias. Esta gente forma parte de la elite, a unos les gustaran y a otros no, pero están en primera, recordé a Loquillo y me picó el gusanillo; tras unos días viéndonos Maxi me dijo: -¿Te gustaría escalar?- Me lo pensé, y me dije - como gustarme sí, pero soy una piltrafa-. Con las mismas un tío que no tiene tiempo ni para mirársela, con objetivos deportivos a años luz de los míos, dedicó un domingo para escalar conmigo en el Pico de la Miel. Días después su hermano Paco, hizo lo propio en la sacrosanta iglesia de la escalada castellana, en los Galayos. Volamos por la Rivas de la María Luisa, lo que de un plumazo me concedió un billete de vuelta al mundo.

Hoy un “amigo” del Facebook, al ver su cara entre montones de celebridades en un fotomontaje graciosillo, me agradece el gesto en un comentario, y me dice que no cree ser merecedor de estar allí compartiendo el Olimpo entre los grandes, y me ha hecho reflexionar: ¿Qué he hecho yo para merecer todos esos momentos de fortuna, que han impedido mi hundimiento hasta los abismos más impenetrables? Nada. Por más que lo pienso, no he hecho absolutamente nada.

El amigo de la red social en cuestión se llama Daniel Guirles, y pienso responder contundentemente a su duda. Ud. Sr. Guirles es un ejemplo de libro, una de esas personas con una visión lo más parecida a la de Julio Verne  en aquellos días de los setenta, a tres galaxias de distancia de  la que gozábamos el resto de los madrileños, es verdad que no era el único, tirando del carro estaban el Calavera, el propio Loquillo, Tino, Culebras, el Mogo, Lucas, etc.; pero lo de plantarse frente a la cara sur del Yelmo, para concebir un camino desde la tierra al cielo con ligeras curvas en plan Nadia Comaneci, permítame que le diga Sr. Guirles, le hace merecedor de estar en cualquier galería de personalidades a todo lo largo y ancho del planeta.

Eso es lo mejor de ser montañero, porque yo lo que soy realmente es montañero, me quedé sin remedio anclado en el VIº, es decir en los números romanos, lo que no me permite ser un moderno escalador; y lo que me hace grande, es mantener presente a toda esa genta a la que he conocido y que jamás me ha abandonado, gente que me ha ofrecido motivos más que suficientes no solo para seguir viviendo, sino para seguir evolucionando; ver escalar a Jesús Gálvez, conocer los Picos de Europa gracias a Silvino Ronda,  escuchar consejos de mi buen amigo el malogrado Guillermo Mateos, el recuerdo de  tantas noches junto a los que he extendido mi adorado Caucasiano de color azul…

Quiero decirles a todos los que creen que no tienen derecho a estar ahí, que miren a su alrededor, porque a lo mejor tienen delante la solución pero no la reconocen; luchar nunca conduce al éxito en solitario, así que si alguna vez te preguntas ¿Qué he hecho yo para merecer esto? Tal vez la respuesta esté entre tus  amigos, tus buenos amigos.

Tiempos modernos

Recientemente hice un comentario en una página amiga, acerca de la manera de comportarse (deportivamente hablando) en los recorridos por la Pedriza, más concretamente en el uso del GPS y otros implementos técnicos de uso corriente hoy en día.
Un lector de aquella página amiga, me recriminó el hecho de recomendar inopinadamente, aventurarse en los confines pedriceros desarmados de cualquier tecnología a disposición de los usuarios, incitando al personal a sufrir tremendas desgracias, por acudir a las peligrosas montañas carentes de los mínimos equipamientos  tecnológicos.




 Me gustaría dar aquí mi humilde opinión,  respecto a cómo creo yo que hoy día la gente acude al monte.  Muchos de nosotros consideramos la montaña como una forma de expresión, una manera de superarse, un modo de escapar por un rato a la cruda realidad del mundo que nos rodea, y en ocasiones, por qué no, una agradable manera de pasar un domingo.


Complicarnos la vida está en nuestra naturaleza, y cada vez que resolvemos un problema, alcanzamos un objetivo, o cumplimos un sueño, obtenemos premio; nos sentimos satisfechos, aun sabiendo que no saldremos en televisión ni obtendremos un suculento premio en metálico. El premio es la satisfacción, la satisfacción de haber conseguido algo con nuestro esfuerzo y sin haberle hecho daño a nadie. Yo personalmente le doy cuanto más valor, si para ello he recibido la menor ayuda artificial posible, porque lo que realmente aprecio es mi habilidad, y el apoyo que me proporcionan mis compañeros. Pero es una decisión personal, y a mí nadie me obliga.

Las reseñas escritas, las explicaciones de aquellos que  fueron antes que tú, la documentación de la tarea a realizar, son necesarias, y de un valor incalculable, pero en la Pedriza concretamente,  el GPS es un aparato del que se puede prescindir completamente. En un altísimo porcentaje, los senderos por la Pedriza son sencillos de recorrer y están bien señalizados, las guías de escalada te dicen  hasta la distancia entre paraboles, pero si pierdes el camino en zonas como Navajuelos un día de niebla, el mejor de los GPS’s no te librará del susto, o en su caso de la tragedia.

“A la montaña hay que respetarla”, dice mi interlocutor, y le contesto: ¡no respetarla no!, hay que acojonarse ante su sola presencia, y perdón por la expresión,  y no olvidarse de dar las gracias cuando volvemos a casa, porque sin duda una vez más nos ha dejado salir con vida. Debo reconocer que hoy en día muchos “usuarios” de entornos como la Pedriza, pasan más tiempo leyendo la letra pequeña de sus pólizas de seguro, que consultando a alguien con un mínimo de conocimiento, que gastan el dinero en brújulas y no en sencillos mapas de curvas,  que solo tienen fe en monitores profesionales, pero eso si, solo en aquellos que disponen de la pertinente acreditación, a los que han pagado previamente; y que no son capaces de ir solos ni al cuarto de baño. Yo les recomiendo encarecidamente los parques de atracciones, sobre todo esos de “aventura”, que te permiten por un precio módico sentirte Indiana Jones con toda la familia, mientras segregas litros y litros de de adrenalina de árbol en árbol, bajo la mirada atenta del funcionario al cargo de la atracción.


Los blogs deberían prohibirlos, porque como bien  dice mi increpador, “los lee cualquiera”; y le corrijo: Yo no incito a nadie a matarse, ni siquiera a mí mismo, de hecho en más de una ocasión me ha vencido el miedo en la montaña, y me he retirado con el rabo entre las piernas. La Pedriza no es peligrosa, los peligrosos son los despistados, los que acaban allí porque no han encontrado sitio en el aparcamiento de Navacerrada, los que acaban intentando escalar en placas infestadas de paraboles, atiborrados de carísimas cintas exprés,  después de un cursillo de siete días en un placódromo, y por supuesto los que creen que el GPS les conducirá por la montaña, como Moisés condujo a los judíos por el desierto.


P.D. En su respuesta a mi comentario, afirma que su padre era un vago. Yo no insultaría a mi padre ni bajo tortura.

Por cierto ya puestos, felicitar a Vía Clásica por ese pedazo de canal televisivo que se ha montado. Este Uge García es un auténtico monstruo, y por si alguien tenía dudas hoy por hoy, es el número uno del ramo, una referencia a nivel nacional. Va por usted Sr. García.


Vía clásica

Ayer llegué a las 45.000 visitas en mi blog,  y  aunque para algunos esta sea una cifra insignificante, a mí me llenó de satisfacción, lo que me hizo sentir bien, y estudiando los diferentes apartados de la estadística, que los amigos del servidor me ofrecen, observé un dato curioso pero no casual: El 62% de los accesos de este último año proceden de la página web "Vía clásica"; es decir de visitantes de esa web.

Esta revelación, me traslado a mis orígenes, cuando escribía en el blog para dos únicos lectores:  mi perra y yo. Es gracias a Uge García que tuvo la osadía de leer, y luego publicar en su página uno de mis primeros artículos: "El próximo cambio" (este Uge debe de ser un genio porque no se como me encontró en este universo de millones de páginas). Y es por esa razón que hoy, a la vista de las estadísticas, me siento eternamente agradecido a Uge por su atrevimiento, y recordarle además, por si no es consciente  de ello, que si 27.900 visitantes saltan desde ahí a mi blog, es porque "Vía clásica" debe ser uno de los referentes de la gente  montañera y escaladora, no solo de Madrid, sino del resto del país. Yo tengo destacada su cabecera en mi columna de contactos, como creo que se merece, aunque sea una ínfima aportación, pues mi página, comparada con las de la elite del sector, es más bien modesta.

Porque desde "Vía clásica" se me ha tratado siempre con el máximo respeto, y porque si hoy se me conoce un poco más allá de donde vivo, es gracias a gente como Uge y su banda, ellos saben quienes son, pues tengo seguidores entre ellos, quiero mostrarles mi agradecimiento. Si no fuera por vosotros, mi perra y yo seguiríamos siendo los únicos lectores. Gracias Uge.




Alea iacta est





El escenario

Se ha clavado la primera pica en nuestro particular Flandes alpino: Los Picos de Europa. ¿Será la última?

No. El desfiladero de la Hermida, solo es el primer punto en ceder a la presión, mil veces anunciada, de la maquinaria de modernización de momento en la periferia del parque, un poco más tarde, que nadie lo dude, en su corazón; un ataque sutil por el flanco, mientras que sus protectores cuentan  los cántaros de la lechera, que tan magistral instalación habrá de proporcionarles. Después: los Bellos, Fuente De, Valle de Valdeón, y por ende todos aquellos lugares adonde el aventurero de pacotilla, llegue con facilidad por carretera.


¿Será este el Espolón Walker?


Sueñan con  llenar las paredes de los desfiladeros de escaleras, cables de acero, grapas, argollas, plataformas metálicas, vías equipadas de escape, más escaleras, más cables de acero, más restaurantes, más y mejores carreteras de acceso, más escuelas de guías, más guías de escuela, más tarifas de grupo, más subidas por culpa del IPC,  más camareros… y menos montañas. ¡Todo por el turismo!, y sus beneficios. Alguien dijo una vez: Si la montaña no va  a Mahoma, Mahoma ira a la montaña. Y ese es el procedimiento: hagamos accesibles las cumbres inaccesibles, hagamos dinero dónde antes solo había orgullo.

Subir y escalar montañas era hasta no hace mucho tiempo, una incomprendida manera de divertirse, sacrificada, dolorosa a veces, e injusta otras mil veces más; los usuarios por necesidad, no daban crédito a todos aquellos ciudadanos, que acudían al monte a sudar, pero a cambio el montañismo otorgaba cultura, conocimiento, ensanchaba el pecho y desarrollaba la solidaridad, y el respeto mutuo, entre los de todas las especies del lugar, desde los olvidados y mal considerados pastores, que se dejaban la piel en sus laderas con sus rebaños, hasta los aristócratas que de vez en cuando, se bajaban del pedestal para ponerse a la altura del cabrero en el Urriellu; cientos de personas tienen montañas tatuadas en el corazón, gentes que han conseguido su propia Compostela a base de peregrinar por las paredes.

Creedme, hoy es una ferrata en la Hermida, mañana serán dos, y pasado cuatro, al otro ocho, es auténtico progreso geométrico, importado de la poderosa e imaginativa Unión Europea, industria sostenible y ecológica, para proporcionar entretenimiento a los héroes de la pantalla de plasma y el Monovolumen 4X4. El desarrollo lo exige. Antes era el ladrillo, pero ya no hay ladrillo.  Hoy las ferratas, son la moderna manera de seguir construyendo. Hemos acabado con las playas y los ríos, ya le toca a las montañas, y nos encanta construir en vertical.

A un buen comercial, no le será difícil convencer a cualquier alcalde de un pueblo de montaña, del ilimitado potencial de este tipo de instalaciones, y de lo que arrastra en su cauce: hoteles, carreteras,  teleféricos, centros comerciales, mientras le seduce con billetes de quinientos euros, y  el sueño de todo alcalde: calles espesas y repletas de vehículos, con montones de sucursales bancarias, ruidosos y humeantes autobuses urbanos, y miles de quejas de vecinos ofuscados, porque donde antes se oían cencerros, hoy se escucha perfectamente los claxon de los coches en el atasco.


Con una mano. Sin temor al peligro

Hoy me llamaréis exagerado, defensor de la España profunda, de la boina  y de los huevos con chorizo,  mentor del subdesarrollo, y ancla de la prehistoria, y me diréis que los habitantes de los pueblos remotos tienen derecho a la buena vida; solo un pequeño inciso: recordar a los habitantes de los pueblos remotos, que a los tiburones financieros les importan un bledo las personas, y dentro de algunos años, cuando el negocio se haya consumido, habrá muy poco que salvar o recordar. 

Que le voy a hacer, soy un pobre romántico, un patético defensor de la naturaleza animal del ser humano.  Muy triste.

Aspirantes a Elfo. No está nada mal para terminar


Riesgos laborales

La gloria personal se magnifica con las grandes gestas. En el caso del alpinismo, las  medallas más sabrosas se obtienen a más de ocho mil metros. Si has conseguido la cima de uno de esos grandes monstruos, que solo se encuentran al norte del subcontinente indio, la gente te saludará por la calle y te reconocerán como al hombre que subió un "ochomil". Tu aseguraras que no es para tanto, que la fe te ha llevado hasta allí y que es la amistad, el valor, y las cosas bien hechas por el equipo, lo que lo hacen posible, mientras te abrazas a la medalla que por si alguien tenía alguna duda es para ti solo.

Desde mi humilde punto de vista, subir hoy al Everest, por poner un ejemplo, tiene poco que ver con una epopeya, y el coste ya no se paga en sudor sino en dólares. Cuando veo a Edurne, veo una mujer montañera, guapa, atlética, inteligente, y tal vez incluso diestra en los negocios, pero de lo que no soy capaz, es de discernir si va a escalar el Annapurna, o a correr un gran premio de Moto GP. Fuera de contexto solo puedo apreciar, los milimetrados espacios disponibles para publicidad, atestados de anuncios breves sobre su brillante chaqueta de Goretex.

Hoy la escalada de ochomiles tiene poco o nada que ver con el alpinismo. Kilómetros de cuerdas fijas recorren unas paredes en las que decenas de Sherpas emprendedores, cumplen sus horarios de trabajo de acuerdo con sus respectivos convenios laborales. El aventurero-cliente dispone de todas las facilidades para cumplir su sueño: personal de apoyo, catering a todas las cotas, monitores experimentados con carné..., es decir todo lo que el folleto prometía. Los aventureros-científicos gozan a su vez de todas las facilidades para cumplir con su académica misión: expertos alpinistas, mozos locales, y una completa serie de instrumental científico. Los tele-aventureros, tienen a su disposición el último grito en tecnología, más todo lo anterior citado, para trasladar sus vivencias hasta los tresillos frente al televisor en las casas de los ciudadanos civilizados, adonde campeones olímpicos de sillón-bol armados con mandos a distancia, cerveza y patatas fritas, engullen boquiabiertos las imágenes, a pesar de no tener ni la menor idea de que es lo que les están contando. Y por último y no menos importantes los aventurero-pragmáticos, aspirantes a ingresar en el libro Guiness  de los records con cualquier excusa: el más rápido, el más lento, el primero a la sillita de la reina... son los más requeridos por los medios de comunicación, y también , los más rápidamente olvidados.

Yo personalmente creo a Juanito Oyarzabal, no es necesario que  se suba cuarenta y dos veces los catorce ochomiles, yo le creo; no tengo la más mínima duda de que es un buen alpinista, pero cuando leo sus crónicas no sé si está en el Himalaya o retransmitiendo el gran premio de Dubai. De la misma manera que no veo la diferencia entre sus expediciones y las de farmacéuticos millonarios de Oregón. A pesar de que asegura que sus expediciones no son comerciales. Con tanto patrocinador colgando del plumífero, tengo serias dudas. Desde luego es digno de agradecer que los habituales del monte, sin posibilidades de acudir en persona a tan bellos y abruptos parajes, podamos disfrutar de sus aventuras en camiseta desde la cama, a miles de kilómetros de allí, a la vez que engullimos cualquier cosa que circule por el frigorífico, por obra y gracia de los teléfonos por satélite, que aunque el coste parezca elevado, no hay problema; pagan las radios o la televisión, que ya se han asegurado ráfagas de anuncios entre toma y toma del documental. 

Una antena de telefonía  garantiza la cobertura para toda clase de aparatos de comunicación a seis mil metros en el Everest. Ya veo con claridad en un futuro no muy lejano, los anuncios de compañías telefónicas a base de anuncios luminosos en los resorts himaláyicos, ofreciendo planazos de tarifa plana para llamadas a móviles desde las cimas nepalíes, para poder comunicar a la familia en directo, que te han subido a no se que montaña de ocho mil metros, (el precio en dólares no es necesario mencionarlo).

No quiero extenderme más, solo puntualizar que tanto currante en tan reducido espacio, y en condiciones un tanto deplorables, debido fundamentalmente al clima, a la falta de instalaciones adecuadas, y a la altura tan tremenda en la que se mueven los clientes, hay grave riesgo de accidentes. En mi modesta opinión creo que los sindicatos deberían tomar cartas en el asunto, y exigir a las expediciones la inserción de un técnico en prevención de riesgos laborales, lo que sería del agrado de gobierno y compañías aseguradoras, porque el helicóptero ese que sube cafés a siete mil metros es muy caro, y las empresas deben de estar seguras de que el coste en caso de accidente, será asumido al cien por cien por el responsable, porque no lo duden siempre encontrarán al pringado de turno que libere a las aseguradoras y al gobierno de cualquier responsabilidad. Hay que tomar todas medidas posibles para evitar accidentes, porque es muy desagradable que por negligencia u omisión ocurran accidentes con sus consiguientes costes. Económicos y humanos.

Podría alguien pensar: estás trivializando los riesgos que hombres y mujeres respetables corren escalando grandes montañas, y quiero responder: ¿Hay gente honrada, preparada y con la capacidad mental suficiente para abordar retos de ese calibre? ¡si! por supuesto, pero por desgracia son cada vez menos porque en la actualidad, hay muy pocos retos en estos lugares masificados, en los que los  auténticos banalizadores  son precisamente ellos, los turistas ávidos de pseudoexperiencias los que han degradado la gloria, hasta convertirla en un diploma en papel de envolver a cambio de una considerable cantidad de dinero. Hoy día subir un ochomil, requiere únicamente del concurso de una ingente cantidad de trabajadores especializados, que en ningún caso disfrutan de los beneficios del jefe de expedición con aspecto de surfero californiano, y dotes de guía turístico; y de dinero, de mucho dinero. Trabajadores que suben y bajan por las heladas laderas de acuerdo con el contrato, y cuyo reconocimiento por parte de los usuarios, no va más allá del minuto que se le otorga en alguno de esos programas televisivos emitidos en prime-time.

Y en ocasiones la gente muere, ¿A consecuencia de la búsqueda de la gloria, o por un fallo en los protocolos de riesgos laborales? Afortunadamente en el futuro se minimizará la cantidad  de accidentes, gracias a algunas medidas a tomar por los gobiernos, de cara a mejorar la seguridad en la escalada, hasta convertir los ochomiles en parques de atracciones, como dotar al personal obrero de chalecos reflectantes, exigir un carné por puntos a los guías y sherpas, y gaitas similares, así como la ubicación de  centros de atención primaria a todo lujo en los campos base.

Para terminar algo que me preocupa de este joven milenio, algo que creíamos desaparecido en siglos pasados. Son unas declaraciones a Desnivel, de Carlos Pauner con relación al trágico desfallecimiento sufrido por Tolo Calafat,que acabó con su vida en las laderas del Annapurna, declaraciones que en mi opinión no meditó demasiado y que me recuerdan tiempos pasados en continentes negros y lejanos:

“...A mí ahora mismo no hay dinero que me volviera a meter en esa montaña, ahora, si hay un amigo ahí probablemente iría. No querían subir (los sherpas) y la coreana tampoco se impuso (a los sherpas), pero bueno, tampoco lo veo mal, no puedes mandar. Cuando mandé a mi sherpa en busca de Tolo, tuve la sensación de mandar a un hombre a la muerte.   Desnivel. Jueves, 29 de Abril de 2010 - 

Yo le entiendo, pero reconozco que eso es lo que tiene tener tu propio sherpa, que se le puede mandar a cualquier sitio. Cada cual que saque sus conclusiones. 

Hoy lamentamos la muerte de Juanjo Garra, un alpinista, pero también un trabajador. Cámara de altura con Sebastián Alvaro y con Jesús Calleja, actividad gracias a la cual tenía la posibilidad de ver cumplidos sus sueños. Ayer un trabajador más, hoy un soñador menos.
Jueves, 6 de mayo de 2010 

 para su familia mi más sentido pésame 

LA IMPORTANCIA DE LOS ACUERDOS





Nosotros lo humanos, como seres sociales, necesitamos en todo momento el concurso de algununos congéneres para llevar a cabo las tareas diarias, unas de gran magnitud, y otras de ámbito más cercano, pero no importa  el tamaño de la empresa, es inevitable la participación del consejo, si exceptuamos por supuesto a las dictaduras, que pueden ser familiares o nacionales, y es la imposición del miedo quien toma las decisiones.
El acuerdo, el consenso propiamente dicho, se revela de esta forma imprescindible para la sociedad, y una vez conseguido, cualesquiera que fueran  los problemas que reclamó su debate, quedan automáticamente resueltos, y los componentes del debate dan por finalizada su cuestión, pasando a las loas, elogios, autobombos, y demás zarandajas que justifican su existencia. ¿Es esto verdad?

Reducir a la mitad el número de personas subnutridas en el mundo para el año 2015 -con respecto a los niveles de 1990- fue el objetivo intermedio que se plantearon los Jefes de Estado y de Gobierno de los más de 180 países participantes en la Cumbre Mundial de la Alimentación celebrada en Roma en 1996, como paso previo a la erradicación del hambre.

Véase el ejemplo, los mandatarios del mundo han conseguido ponerse de acuerdo. En el año señalado por la cumbre,  estaremos a un paso de conseguir que todos tengan un plato en la mesa. ¿Lo hemos conseguido?

El informe anual de la F.A.O. de 2.006, sobre el estado de inseguridad alimentaria en el mundo, indica que hay 854 millones de personas subnutridas en el mundo. "En un mundo que tiene los medios para alimentar a su población, la persistencia del hambre es un escándalo". Se necesita voluntad política pero la conclusión es clara: se puede lograr. Lejos de descender, la cantidad de hambrientos en el mundo está actualmente creciendo  a un ritmo de cuatro millones por año".

Parece ser que ese acuerdo no funcionó. Vamos a ver por otro lado.

Cambio climático Diciembre 1.997

El Protocolo de Kioto sobre el cambio climático es un acuerdo internacional que tiene por objetivo reducir las emisiones de seis gases que causan el calentamiento global, en un porcentaje aproximado de al menos un 5%, dentro del periodo que va desde el año 2008 al 2012, en comparación a las emisiones al año 1990. Por ejemplo, si la contaminación de estos gases en el año 1990 alcanzaba el 100%, al término del año 2012 deberá ser al menos del 95%. 
Este instrumento se encuentra dentro del marco de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), suscrita en 1992 dentro de lo que se conoció como la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro. El protocolo vino a dar fuerza vinculante a lo que en ese entonces no pudo hacer la CMNUCC.

Por fin el planeta puede respira tranquilo. Hemos llegado a un acuerdo en materia climática. Nosotros dormiremos a pierna suelta.

España, se comprometió a aumentar sus emisiones un máximo del 15% en relación al año base, pero se ha convertido en el país miembro que menos posibilidades tiene de cumplir lo pactado. En concreto, el incremento de sus emisiones en relación a 1990 durante los últimos años ha sido como sigue:

1996: 7%; 1997: 15%; 1998: 18%; 1999: 28%; 2000: 33%; 2001: 33%; 2002: 39%; 2003: 41%; 2004: 47%; 2005: 52%; 2006: 49%; 2007: 52%; 2008: 42,7%

Esta información puede consultarse en el Inventario Español de Gases de Efecto Invernadero que incluye el envío oficial a la Comisión Europea y al Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.

Vaya, parece que tampoco en este tema los acuerdos hayan servido para algo, en fin no se cuantos justos le reclamó Dios a Noé para evitar el Diluvio universal, yo estoy convencido de que encontraré alguno.

Empleo en España

 Efe - Madrid - 03/07/2007
 El presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero, anunció hoy durante su intervención en el Congreso que en la próxima legislatura se alcanzará el "pleno empleo", de forma "definitiva" y "no a cualquier precio".
Zapatero aseguró que ésta será la principal preocupación de su Gobierno y que este objetivo se alcanzará con una mayor estabilidad y una reducción de la temporalidad hasta situarla por debajo del 25% en 2012.
Para conseguirlo, el presidente quiere contar con el apoyo de los interlocutores sociales, a los que convocó para proponerles las medidas necesarias para nuevas subidas del salario mínimo interprofesional y de las pensiones mínimas.

Por Aquí parece que no voy a tener suerte, no voy a extenderme con la situación actual del empleo, creo que todos la conocemos. Pero tengo un as en la manga:

El Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares, creado en 1985, es el espacio natural protegido de mayor superficie de la Comunidad de Madrid (España) y uno de los de mayor valor ecológico y paisajístico. Está situado al noroeste de la región y se extiende alrededor del curso alto del río Manzanares, a lo largo de 52.796 hectáreas, que representan aproximadamente el 6,6% del territorio madrileño.

Los presidentes de Madrid y de Castilla y León han suscrito un acuerdo para que la Sierra de Guadarrama sea declarada Parque Nacional.
La aprobación del PORN de Guadarrama se lleva a cabo tras cinco años de gestiones y tres meses de información pública del Plan.
Los ecologistas aseguran que el PORN "desprotege" la Sierra de Guadarrama y que "eliminará los espacios más emblemáticos de la región".
¿Qué pasará con la Pedriza y con la Barranca? ¿Podrán instalar telesillas al Yelmo, como los de  Navacerrada?

Veamos el PRUG DEL P.R.C.A.M.

7.1.1 CON CARACTER GENERAL
SE ESTABLECE:

La imposibilidad de realizar toda actividad y prueba deportiva con medios mecánicos y motorizados.
La imposibilidad de realizar cualquier actividad que afecte negativamente a la cantidad o calidad de las aguas superficiales y subterráneas y/o a su riqueza fáunica.
Transitoriamente, y en tanto se acondicionen zonas alternativas cuya realización se considera urgente dada la gran demanda actual, el baño estará permitido solamente en los tramos señalados al respecto por la Consejería de Medio Ambiente y Desarrollo Regional, previo informe del Patronato, pudiendo éste suprimirse cuando las necesidades de conservación así lo aconsejen. ¿Hay zonas designadas para el baño?

7.1.2 EN LAS ZONAS DE
RESERVA NATURAL (A1 Y A2),
CON CARACTER GENERAL SE
ESTABLECE LO SIGUIENTE:

Con el fin de no perturbar a la fauna, no estará permitida la utilización de megáfonos ni de cualquier instrumento a alto volumen.
 No estará permitida la perforación con taladradoras, para colocación de chapas y clavos de expansión, para abrir vías nuevas. No obstante, el cambio de buriles o clavos oxidados por otros nuevos, en las vías ya abiertas, sí que podrá realizarse.
 No estará permitida la utilización del magnesio u otros materiales corrosivos para la roca en la práctica de la escalada. (curioso ¿no?)

Me rindo. Como se puede comprobar, a veinticinco años de la creación de este entorno natural único e imprescindible en Madrid, el Parque Regional, es la  república bananera de los parques naturales, sin personal suficiente dedicado al mantenimiento, conservación y vigilancia del entorno, con actuaciones como las de las excavadoras en la Garganta de la Camorza, los conocidos "corralitos de la biodiversidad", el parque de ocio "DE PINO A PINO" y el más absoluto desprecio por las normas por parte de los humanos, los usuarios habituales del Parque, precisamente los más necesitados de este entorno, que lejos de ayudar mediante aportaciones prácticas a la normativa, solo sabemos quejarnos (a quien no debemos) de su supuesta inutilidad, y protestar (ante quien no debemos) por no poder hacer lo que nos de la gana, aunque no haya nadie para impedirlo.  

Lo sospechaba, pero me negaba a creerlo, los intereses particulares no podían estar por encima de las grandes prioridades planetarias, El hambre, el clima, el empleo, los espacios vitales, pero me equivocaba. El modelo de desarrollo basado en el crecimiento económico, el cual hace necesaria la existencia de la miseria de muchos para mantener la riqueza de unos pocos,  es nuestro camino al infierno, y todos los acuerdos que intenten vulnerar este principio son tan inútiles como aquellos que los obtienen.

Un problema darwiniano ( 2 de 2 )

La escalada se fracciona en "clásica" y "deportiva", como es lógico, pues ya no es un objetivo prioritario para un escalador preparado, alcanzar la cumbre de por ejemplo el Picu, se trata obviamente de conseguir la, mayor dificultad en el Picu. De esta manera la escalada resultante, es básicamente la "deportiva", quedando la "clásica" como una práctica del pasado para gente mayor.


Existe la polémica de si son dos patas del mismo banco, o son dos especies diferentes. Yo voy a dejar aparcado este tema de momento. He mencionado que la dificultad, no es el único objetivo de la escalada moderna. El comercio ha tomado su propia senda sin su eterno compañero el escalador, para desarrollar su potencial de forma global en la montaña. Este camino emprendido por las compañías multinacionales de actividades al aire libre, esta dirigido a la universalización de los deportes en la montaña, que tradicionalmente tenían un nivel muy bajo de consumo, explotando uno de los pocos recursos vírgenes: la escalada. Dotándola de medios físicos, de seguridad, de equipamientos, y de accesibilidad al grueso de la población, mediante una eficaz campaña de estimulación de consumo, para la práctica del "ecoturismo". Con este fin, se han puesto al día mecanismos de fácil acceso como las conocidas ferratas, construidas inicialmente con fines militares durante la primera guerra en los Alpes, dándoles hoy un uso lúdico y masivo en toda Europa.


El equipamiento de Ferratas se hace en cualquier lugar donde haya montañas, preferentemente en cañones, o lugares de fácil acceso y con desniveles y verticalidades medios o bajos, el acondicionamiento se hace a base de grapas , cables, expansivos de última generación, construcción de puentes suspendidos, todo ello para proporcionar al común de los mortales el acceso a una pared, con nula preparación, y con un elevado grado de seguridad siempre que la escalada sea acometida acompañado de un profesional cualificado. De esta manera, el aumento de practicantes de deportes relacionados con la escalada se ha multiplicado por mil en la última década; las distintas prácticas de "escalada", de momento, ocupan terrenos "anexos" sin molestarse demasiado, pero la gran unificación es desde mi punto de vista inevitable.


Sin profundizar en exceso, la progresión del escalador es debida a dos factores: preparación física, y adaptación técnica del medio. Cada generación supera con creces físicamente a la anterior, y la dotación de avances tecnológicos a la escalada, fundamentalmente en el calzado y sistemas de seguridad, fijos y móviles, permiten dicha progresión. Esta rutina se ha mantenido uniforme a lo largo de los tiempos, ¿hay alguna razón para pensar que no seguirá evolucionando? No. Además, cada avance en la evolución ha llevado implícito, un aumento considerable de las personas con acceso a lugares imposibles unos años antes, lo que implica a su vez, una necesidad de ampliar los escenarios donde realizar la práctica. Es un hecho que se puede comprobar fácilmente: la escalada hoy requiere de "rocódromos" especializados tanto naturales como sintéticos, al aire libre o indoor, por razones dadas fundamentalmente por la necesidad de atraer al público, por la necesidad de proporcionar lugares de entrenamiento sin salir de la ciudad, y por la necesidad de ajustar la dificultad a las exigencias de la competición, porque una de las facetas primordiales de cualquier deporte es la competición, y por supuesto, para cuadrar la cuenta de resultados.


¿Son dos deportes diferentes?, es evidente que sí. En ocasiones comparten cancha, pero ni tienen el mismo espíritu, ni los mismos objetivos, y se podría decir que hasta ni siquiera son técnicamente semejantes, a menos que los llevemos a las grandes paredes, y si no aparece demasiado claro a la vista, es porque todavía hoy muchos de los practicantes de la escalada deportiva, son escaladores clásicos que practican las dos modalidades, pero no podemos obviar que son cada vez más los que ni siquiera practican la escalada fuera de los paneles de resina, y prácticamente cero los que se forman en la escalada clásica.


La necesidad de dotar de escenarios naturales a la deportiva al aire libre, está llevando a una situación extrema a los lugares tradicionales donde se practica la escalada, en países como Italia se pueden observar construcciones de resina atornilladas a la roca, creando un esperpéntico espacio híbrido en zonas dónde la escalada popular está ofertada en paquetes turísticos.La escalada, igual que los paseos ecuestres, el Rafting, el trekking, y los modernos parques de ocio-aventura, forman parte de un entramado comercial, que no tengo ni la menor duda de que afectará profundamente al futuro de ese deporte, y a menos que se tomen cartas en el asunto, igual que años antes fuera elimiada su componente aventurera, pasará a ser un elemento más, por una parte, de un espectáculo turístico descafeinado, y por otra, un deporte de competición "extrema" adaptado para la televisión, y la masiva asistencia de público en pabellones, y que pueda ser retransmitida a los teléfonos móviles. No es menos cierto que una pequeñísima minoría de escaladores, (véase Iker Pou, Alex Huber, Adam Oldra etc.) servirá como excepción a la regla, pero serán raras avis que no pasarán de ser granos de arena en el desierto.


Por último quiero dejar claro, que la elección que cada uno haga acerca de las actividades recreativas debe ser libre y personal, por lo que mi preocupación se centra no en la actividad deportiva en sí, sino en la posible alteración que sufra el lugar donde se practica esa actividad. Desde mi punto de vista, no es de recibo sembrar de escaleras y puentes colgantes los cañones, remachar tablones a los árboles para poner tirolinas, con la idea de convertir los bosques en aldeas del planeta Endor. y por que no, taladrar las paredes y llenarlas de tornillos sin ningún criterio, solo porque a la idiosincrasia de la escalada, se le ha unido el aperturismo de hipermercado, gracias al uso indiscriminado de taladros autónomos por parte de energúmenos, con un ego desmesurado, a los que grandes compañías del bricolaje aprovisionan con gusto.


Es necesario reflexionar acerca del futuro de la montaña, porque el futuro de la escalada está perfectamente definido, y reflexionar acerca de la montaña requiere, a mi modo de ver, una profunda mirada en el interior de la naturaleza humana y hacer un análisis de nuestro comportamiento con respecto a los entornos naturales. En épocas difíciles como la que nos ha tocado vivir, esta reflexión no solo es importante, es imprescindible. Hoy día una subdivisión, casi se podría llamar una escisión, de la escalada deportiva, ha llegado a sitios insospechados, tan extravagantes como los colegios, y no porque los colegios sean extravagantes, sino porque en una sociedad tan ajena al deporte como la española, es extravagante que se practiquen supuestos deportes de riesgo en las escuelas como la escalada, hechos como este, definen a esta "escalada deportiva" como deporte familiar, muy alejado de sus orígenes aventureros . No me parece ni bien ni mal eliminar el riesgo en la escalada, o en lo que yo personalmente empezaría a llamar "escalada pastelera", y que reflejaría más fielmente el nuevo espíritu de esta actividad novedosa, tan lejana a Walter Bonatti, y compañía.

Cuéntame como pasó ( 1 de 2 )

Durante la segunda mitad del siglo XX, más concretamente a mediados de los sesenta, la progresión en la escalada llega a un punto de control. Los grandes problemas físicos, es decir, las dificultades orográficas están resueltas, y las cimas de las montañas más significativas o están superadas o en lista de espera a corto plazo. De esta manera los aventureros, cuelgan el cartel de "cerrado por cese del negocio", y dejan paso a los deportistas, que por otra parte están obligados a resolver el problema de la continuidad.

Los nuevos escaladores ven en el aumento de la dificultad de las ascensiones, una vía de continuidad en las actividades de montaña. Para completar con éxito el problema evolutivo, hay que escalar aquellos itinerarios, que hasta ese momento, a simple vista parecían imposibles. Es un problema de progresión, y los materiales de la época no dan respuesta a ese problema. De esta manera, el uso de rústicos taladradores manuales para introducir tornillería en la pared, que proporciona fijación al escalador dónde no hay presas efectivas, así como una leve mejora en la flexibilidad y adherencia en el calzado de escalada, son un buen comienzo, y a finales de los sesenta estos avances son de uso común en Europa y América .

Es un paso decisivo para que la industria, siempre atenta a los nuevos campos de negocio, comience a colaborar con el deporte, en un principio traspasando los artilugios de fijación industrial a la escalada, como los "golos", los primitivos expansivos con los que arranca la escalada artificial, mejorando ostensiblemente las cuerdas de escalada sintéticas, etc. iniciando así una colaboración que perdura hasta nuestros días. A estos avances debemos añadir la mejora en los transportes e infraestructuras, que convierten las obsoletas aventuras en prácticas domingueras. En España es más significativo, debido a la coincidencia de la nueva práctica de la escalada con el triunfo del desarrollo económico y social.

El uso de expansivos para la progresión, da una oportunidad a los escaladores de asaltar nuevos itinerarios, por lugares por los que nadie se hubiera atrevido a imaginar una vía de escalada. Asimismo, la utilización de estos artilugios también proporcionan seguridad y confianza, y por lo tanto accesibilidad, por lo que el número de practicantes de este deporte se multiplica por diez a principios de los años setenta. En menos de diez años el número de itinerarios en las montañas de nuestro país, crece de un modo extraordinario, multiplicando por cien el número de vías de escalada. A mediados de los setenta, los grandes riscos en todas las cordilleras de Europa y América, están dotados de atrevidos itinerarios cosidos a expansivos, conquistando paredes imposibles como la Nose, en The Capitan, en Yosemite, o los Mallos de Riglos en España.

Otra vez, el ahora ya deporte de la escalada, ha cubierto una etapa y estamos supuestamente en otra barrera cíclica. Las paredes está cribadas de vías repletas de tornillería, y el nivel físico-deportivo de los practicantes, supera con creces a los de la anterior generación. Los escaladores echan un vistazo a su alrededor, para descubrir que en el océano de piedra, sigue habiendo espacio para el avance. La industria en los noventa ya ha desarrollado las cabezas de playa que otorgaron a los freakies de los ochenta, y está perfectamente capacitada para dar otro salto cualitativo en la escalada . Estamos ante lo inevitable, la escalada "más" deportiva.

La búsqueda de mayores dificultades en la agonía del siglo XX, es en principio el mismo objetivo que en los ochenta, la progresión; pero no es el único. La unión entre deporte e industria tiene su precio, y los modernos modos de vida, contemplan los objetivos económicos a la par que los deportivos. Para la elite deportiva, animada por el marketing de las empresas comerciales, el reconocimiento social ya no es suficiente, debe ser acompañado en la medida de lo posible por la compensación económica; no es que no haya habido nunca profesionales en la escalada, pero es en los noventa cuando la, "profesionalización" se generaliza, y es por esta razón, que la escalada debe ser dotada de una componente económico-social, desconocida hasta ese momento. ¿Se ha trivializado la escalada? no, yo creo que no, simplemente ha cogido la salida más próxima, y contempla el futuro desde un punto de vista más profano.


Tribulaciones de un pedricero en la Pedriza


Me he empeñado en contar una historia. Ojala sirva de algo.


Hace tan solo cincuenta años, la Pedriza mas que un entorno, un paraje, o un mundo aparte, era una caja mágica, un pequeño regalo de vida e ilusión para todos aquellos, con ganas de escapar de de la obligada vida sencilla que suele imponer la escasez, y que no permitía los grandes viajes a lejanos y exóticos lugares. Los madrileños vivíamos en el centro del universo, lo que lejos de ser una ventaja, significaba que cualquier sitio estaba demasiado lejos. Eran tiempos en los que veranear en Fuenlabrada, daba una idea de la excelente posición social que ocupaba el veraneante, la mayoría de los vecinos nos conformábamos con ir una vez por semana al Parque Sindical, la deseada playa de Madrid.

En la historia, hay gente afortunada; están en el sitio justo en el momento oportuno, y por supuesto, son osos dormidos a la espera del rayo de sol que provoca el deshielo. En el caso de la Pedriza, un puñado de aventureros urbanos , hartos supongo de la cotidiana rutina del barrio, y de remontar a nado las aguas del Manzanares a la altura del Pardo, descubrió que a cuarenta kilómetros de Madrid estaban nuestras particulares fuentes del Nilo en forma de Canchal Berroqueño, y se atrevieron a coger el coche de línea para acercarse a sus puertas, y asomarse a sus entresijos. Una vez dentro, el mundo se abría a sus ansias, a su locura y atrevimiento.
Se colaron en sus entrañas de tapadillo, mirando hacia atrás, con recelo, por si acaso tuviera que autorizarlo el Frente de Juventudes, o el párroco, o el maestro, como era habitual entonces. Nadie los detuvo y entraron, arremetiendo, como toros bravos , para escalar hasta la última de sus piedras. Varios de estos intrépidos aventureros, han pasado a formar parte de la leyenda de estos lugares, incluso algunos son legendarios mas allá de las fronteras.de estos barrios. El resto ayudó a conformar una historia de grandeza que aún perdura.

Los tiempos han cambiado, ¿para mejor?, ¿a peor?; no lo sabemos, el futuro nos lo dirá. Lo que si es cierto, es que el espíritu con el que se presentaron aquellos lejanos colegas, ha desaparecido con ellos, e ir a la Pedriza no significa más, que tomarse unas cervezas en la Casa de Campo, y la manera a la que hoy nos presentamos en sus puertas es mas trivial, con menos expectativas, y hasta quizás con cierto desprecio; desde que le quitaron la tapa a la caja, la magia se ha ido desvaneciendo. A veces pienso que aquellos legendarios montañeros, ávidos de grandeza y libertad, se comieron el pastel dejándonos las migajas, y lo único que podemos hacer es imitar con desgana aquellas hazañas.

Cuando bajo del collado de la desilla, y veo el Tolmo abajo al final del camino, no puedo resistir la tentación de volver la cabeza hacia las Buitreras, y me detengo, entonces por momentos, oigo aquellos inolvidables cánticos de los estribos con peldaños de aluminio tintineando, el ruido de las mazas golpeando las cabezas de las clavijas universales, y las voces del primero instando a su compañero a que le de cuerda. Volvías a casa con las nubes dentro de tu cabeza, repletas de preguntas absurdas: - ¿Seré el primero en pasar al lado de la Vikinga sin poner un solo buril?, ¿Se podrá escalar el Escudo del Pájaro en libre?. Al llegar a la pradera del Tolmo, ya no hay sacos de dormir bajo el techo, pongo cara de sorprendido y me digo: - Eres un nostálgico - , síntoma inequívoco de que la vejez está colonizando mi alma a pasos agigantados. Sí cuando había sacos de dormir aquí, hubiese venido algún montañero anciano, al bullicio de la gente acostada, seguro que hubiera echado de menos el silencio y la profunda soledad de la Pedriza en su juventud.

Voy bajando solo, creo que muy pocas veces antes había bajado con la soledad por compañero, y la sensación que me queda bajando a Cantocochino, al observar los nuevos colonizadores de la Pedriza es extraña, ¿es ahora un paraje domesticado, carente de encanto, de misterio?, o quizás nunca fuera legendario. Tal vez sea el final de una historia, porque todas las historias tienen final. Hoy no queda nada por conquistar, no quedan auténticos retos que afrontar, y no es necesario poner la vida en prenda por cada piedra que sojuzgar. Tengo la impresión de que todo es ficticio, virtual, sin sustancia, Pero tal vez me equivoque y es posible que sea todo cómo antes, que soy yo quien ha perdido la ilusión, y sienta que me están arrebatando la memoria, y para ser sincero me gustaría que así fuera, porque significaría que la Pedriza no me pertenece, que es realmente deslumbrante, la auténtica triunfadora en el juego de la existencia, que el ser humano es un simple pasajero en el viaje del tiempo, y que no hemos conquistado nada, simplemente nos ha sido permitido compartir un momento de su vida.

Hoy afortunadamente no tengo que detenerme en Cantocochino, el bullicio del aparcamiento me revuelve el sentido, y agradezco el hecho de no tener que cruzar el puente; sigo con el Manzanares hacia el Tranco. En mi pesado caminar, de repente en la esquina de la Camorza hay una gran algarabía, no puedo creerlo, no puede ser verdad lo que estoy viendo, es una mala pasada que me juegan los sentidos, me froto los ojos , puedo verlos a todos, son ellos, mis héroes, mis amigos de entonces, vivos y muertos, me hacen señas exageradas con los brazos llamándome, y se ríen a mandíbula batiente:

- Eres un pringao chaval, ja ja ja, y un llorica, ¿acaso crees que ya no somos legendarios?, si así lo crees es que no tienes ni la menor idea, no te has enterado de nada. Entérate de una vez pasmao, te dirán que eres una antigualla, que no estas al día, que te vayas al asilo, pero que sepas, que la memoria es una huella indeleble, el pasado se puede remover y ocultar, pero no se puede cambiar ni borrar, pueden hacer lo que les de la gana, pueden triturar la Pedriza si les viene bien, porque siempre habrá una historia esperando a ser contada, y dispuesta a levantarse sobre sus ruinas.



Gracias

Quiero agradecer a todos los que después de haber leído mis historietas, o cualquier otra cosa aquí escrita no tengan la sensación de haber perdido el tiempo. A los que me animan a escribir libros, les diría que eso es trabajo de escritores, cosa que me gustaría ser, pero no quiero ser un vulgar impostor en un mundo, al que estoy plenamente convencido de no pertenecer.

Me gusta relatar viejas vivencias de mis compañeros de monte y escalada, porque los amigos y el monte son mi vida, y recordar a todo el mundo que ya sea en el pasado, presente o futuro, las modas pueden cambiar, las condiciones técnicas y la preparación personal pueden ser otras, pero las intenciones es necesario que sean las mismas: divertirse y conservar, para que los que vengan detrás se diviertan y y conserven.

Es un orgullo para mi, que gente a la que no conozco de nada se interese por mí y por la página, y es que si lo hace, creo que es por que lo que realmente les interesa son las buenas maneras en la montaña, y en general en todos los espacios naturales, porque creen que todavía tenemos una oportunidad, y sobre todo, si los que se paran aquí, son escaladores como Jonchu, Patxi, Kiko, Luis, tu mismo Jacobo, Ivanon, y todos aquellos que han pasado de forma anónima, discreta, etc., toca mis mas sensibles fibras, ya que no es precisamente una página de escalada. Creo que a veces dos minutos de algo que dibuja sonrisas, tiene mas valor que horas de una aglomeración de letras que abre bocas. Yo sería terriblemente aburrido si mis textos duran mas de tres minutos, y soy muy egoísta, se me sube el pavo cuando leo comentarios agradables.

Pasaré a la historia con mis amigos anónimos, por el hecho de ser pedricero, por haberme metido la escalada por la vena, a pesar de no haber sido nunca un escalador de elite, y por pedir perdón a los presentes, por las desfachateces que he cometido en el pasado, que espero pagar penitentemente en el presente, usando caminos como esta página sencilla ,perdida entre no se cuantos millones de páginas similares, quiero que en mi lápida rece un epitafio que diga:
"Aquí yace uno que conoció a Salvador Rivas".

Un día formaré parte del relleno de la historia, hoy me conformo con ser una una chispa de razón en el día a día.
Sinceramente gracias.

Flor de Lís , y flor de Loto
voy escalando poquito a poco
cuerda azul, y cuerda roja
voy subiendo con el alma rota
flor de Té, y flor de Avena
pues mi amor perdí con la luna llena


P.D. ¡El señor preserve a los tíos con dos cojones! ( enfoca, encuadra y dispara )

Efemérides de una infamia

Espero que la gente interesada en las montañas, sepa disculpar mi atrevimiento porque por una vez, y sin que sirva de precedente, no voy ha hablar de la Pedriza, pues finalizado el mes playero por excelencia, volvemos a pisar el rutinario suelo recordando que, en estos días de septiembre, hace setenta años, Hitler declaró la guerra a Polonia iniciando oficialmente la segunda guerra mundial.

Es necesario decir que no hemos aprendido absolutamente nada de las macabras lecciones, que los años siguientes a 1.939, nos ofreció por segunda vez en el siglo XX el fantasma de la guerra, con el escalofriante coste de cientos de millones de de seres humanos muertos, mutilados, y aniquilados socialmente para el resto de sus vidas. Debería estremecernos el solo recuerdo de toda esa gente inocente que "regaló" sus vidas a los elocuentes y malvados egoístas que bajo el pretexto de una gloriosa y justa causa, exigieron nuestra mas valiosa posesión, pero lejos de hacerlo continuamos aclamando a aquellos que elocuentemente nos siguen reclamando nuestras vidas, a cambio de una sociedad mas "justa y gloriosa".

Hoy los europeos setenta años después, hemos enviado la guerra a casa de los miserables, las bombas no amenazan nuestros tejados, y los muertos son tan pobres y lejanos que no reparamos en ellos ni en sus pueblos, y a menudo nos causan risa sus ilegibles nombres. Aquí ahora peleamos por entender inespugnables ecuaciones que explican por que baja el IPC, por tratar de comprender por que nuestras posesiones ya no tienen el valor dinerario que dimos por ellas. Las guerras están lejos, pero sus consecuencias empiezan a llegar a nuestras playas a bordo de tenebrosas lanchas de desembarco, y muchos empiezan ya a saborear la escasez donde hasta ahora reinaba el cuerno de la abundancia.

Hoy tenemos una oportunidad. Luchar por una causa que es justa pero no es gloriosa: Luchar por bajarnos de los hombros de los miserables para equilibrar la ofensiva balanza de la pobreza. Luchar por una causa gloriosa, la mas gloriosa: prolongar la supervivencia de los seres vivos en la tierra combatiendo con dureza el desastre que en el medio natural, ese que pertenece a todos los que respiran, provoca nuestra forma de vida, y contra aquellos que intentan convencernos de que no existe otro camino, de que no se puede detener el progreso, de que es necesario que muchos, paguen los excesos de unos pocos. Hoy tenemos la obligación, de desenmascarar a esos supuestos congéneres sin escrúpulos, que parapetados en las fortalezas de sus sociedades anónimas globales, deciden cuantos van a morir hoy.


...It was dark all around,
here was frost in the ground
When the tigers broke free.
And no one survived
From the Royal Fusiliers Company C.
They were all left behind,
Most of them dead,
The rest of them dying.
And that's how the High Command
Took my daddy from me.

Roger Waters